Un pequeño recuerdo de la paz
En medio de las ruinas de Stalingrado, durante uno de los episodios más terribles de la Segunda Guerra Mundial, tres soldados soviéticos acarician a un gato. La fotografía fue tomada por el corresponsal de guerra Yakov Riumkin el 10 de diciembre de 1942, y llevó el significativo título de Recuerdos pacíficos.
Riumkin recordaría después que, en aquella ciudad devastada, donde incluso los pájaros parecían haber desaparecido, encontrar un gato vivo entre las ruinas y las chimeneas le pareció un verdadero milagro. Las manos de los soldados, acostumbradas durante meses a empuñar sus fusiles, se acercaron con cuidado al animal, como si en él reconocieran algo de la vida cotidiana que la guerra les había arrebatado.
El encuentro fue tan significativo que los soldados discutieron incluso por quién se quedaría con el gato. Finalmente, se lo llevaron los hombres del regimiento de Dolgov, perteneciente a la 13.ª División de Fusileros de la Guardia.
Quizá por eso la fotografía sigue conmoviendo casi un siglo después: porque en medio de la destrucción no muestra la guerra, sino un instante de ternura que recuerda que, aun en los lugares más devastados, la vida se aferra a continuar.
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